Entrevista a José Julio Artiles, CEO Satocan: "Dentro de muy poco dejaremos de hacer tareas para convertirnos en domadores de agentes de IA"

Entrevista a José Julio Artiles, CEO Satocan: "Dentro de muy poco dejaremos de hacer tareas para convertirnos en domadores de agentes de IA"
SparkOptimus TeamEnrique Areilza
Publicado por:
Equipo de Dreamteam
Enrique Areilza
01
/
07
/
2026

Mientras muchas organizaciones siguen preguntándose cuándo llegará el verdadero impacto de la inteligencia artificial, José Julio Artiles tiene claro que esa conversación pertenece al pasado. Para él, la transformación ya está en marcha y la diferencia entre las empresas que lideren sus sectores y las que pierdan competitividad dependerá, sobre todo, de la velocidad con la que sean capaces de incorporar la IA a su forma de trabajar.

En esta entrevista sostiene una idea que rompe con muchos de los discursos habituales sobre inteligencia artificial: el principal desafío no es tecnológico, sino cultural. En su organización, la IA ya forma parte del trabajo diario de todos los profesionales, han implantado programas de formación individualizada, incentivan su uso mediante reconocimientos internos e incluso utilizan el grado de adopción de la inteligencia artificial como criterio para evaluar a algunos de sus proveedores.

Lejos de ver la IA como una amenaza para el empleo, José Julio Artiles defiende que las personas dejarán de dedicar su tiempo a ejecutar tareas repetitivas para asumir un nuevo papel: supervisar, dirigir y coordinar agentes inteligentes. "Vamos a dejar de hacer tareas para convertirnos en domadores de agentes de inteligencia artificial", resume.

Su visión transmite una sensación de urgencia. No cree que las empresas tengan años para decidir si incorporan esta tecnología. Cree que la decisión debe tomarse ahora.

“¿Cómo describes el momento actual de la inteligencia artificial dentro de vuestro sector: expectativa, transformación real o todavía exploración?”

Sin ninguna duda, hablaría de transformación real.

Creo que todavía hay muchas empresas que siguen observando la inteligencia artificial desde fuera, como si fuera una tendencia que está por llegar, pero mi sensación es que ya estamos inmersos en un cambio profundo. No estamos ante una tecnología que vaya a transformar las empresas dentro de unos años; las está transformando ya.

En nuestro caso, la decisión fue muy clara desde el principio: había que incorporarla al trabajo diario de toda la organización. No como una herramienta reservada al departamento tecnológico, sino como una capacidad que debía extenderse a cualquier profesional que utilizara un ordenador en su trabajo.

Estoy convencido de que la IA va a cambiar radicalmente la forma de trabajar de prácticamente todas las organizaciones y de que cuanto antes empiece una empresa a aprender, antes obtendrá ventajas competitivas.

“¿Cuál fue el primer momento en el que entendiste que la IA iba a tener un impacto real en su compañía?”

Fue cuando se empezó a utilizar en nuestra empresa, hace aproximadamente un año y medio.

​Bastaron muy pocas semanas para comprender que no estábamos delante de una herramienta más. Se empezó a utilizar cada vez con mayor frecuencia y rápidamente vimos cómo aumentaba nuestra productividad y la calidad de muchas de nuestras decisiones.

​Todo esto ha sido posible gracias a nuestro departamento de tecnología, un equipo que está muy al día y que lleva años fomentando y ayudando a la innovación tecnológica en Satocan. Ellos han sido el motor que nos ha ayudado a ir un paso por delante en el uso de la Inteligencia Artificial dentro de la compañía. Tengo la gran suerte de estar rodeado de un equipo fantástico al que siempre le gusta ir un paso por delante.

​A partir de ahí, decidimos que la empresa debía dar un paso decidido. Hoy la inteligencia artificial forma parte del trabajo cotidiano y hemos hecho un esfuerzo muy importante para que todos los colaboradores puedan incorporarla a su actividad.

​Nuestra filosofía es muy sencilla: cuanto más la utilicen, más aprenderán y mejores profesionales seremos.

“¿Dónde estás viendo ya aplicaciones prácticas o resultados tangibles?”

Desde el principio entendimos que el principal obstáculo no era tecnológico, sino cultural.

Por eso hemos dedicado muchos recursos a formar a las personas. Contamos con profesionales especializados cuya función es acompañar individualmente a los empleados. Se sientan con ellos, analizan cómo trabajan y les enseñan de forma práctica cómo la inteligencia artificial puede ayudarles en su día a día. No hablamos únicamente de formación general. Hablamos de acompañamiento personalizado.

Ese modelo está permitiendo que personas con perfiles muy diferentes pierdan el miedo y descubran nuevas formas de trabajar.

Además, ya estamos utilizando agentes de IA capaces de ejecutar determinadas tareas de forma autónoma durante las veinticuatro horas del día. Todavía no los empleamos en procesos críticos por razones de seguridad y control, pero sí en tareas donde aportan una enorme eficiencia.

Estamos entrando en una nueva etapa en la que la IA ya no solo ayuda a las personas, sino que empieza a ejecutar determinadas actividades de manera autónoma bajo supervisión humana.

“¿Qué áreas cree que van a transformarse antes: operaciones, atención al cliente, análisis, ventas, RRHH, finanzas…?”

Creo que prácticamente todas las actividades que se desarrollan delante de un ordenador van a cambiar. Procesos administrativos, financieros, comerciales, análisis de datos, recursos humanos, compras... Cualquier trabajo basado en información digital será susceptible de ser asistido o ejecutado parcialmente por inteligencia artificial.

No significa que desaparezcan las personas. Lo que cambiará será su función. Hasta ahora muchas personas dedicaban gran parte de su jornada a ejecutar tareas. En el futuro dedicarán mucho más tiempo a supervisar, validar y dirigir agentes inteligentes.

Me gusta resumirlo de una forma muy gráfica. Vamos a dejar de ser ejecutores para convertirnos en domadores de agentes de inteligencia artificial. Esa será una de las grandes transformaciones del trabajo.

“¿Qué te ha sorprendido más de la IA: su capacidad o la velocidad del cambio?”

Las dos cosas. La velocidad con la que aparecen nuevas capacidades resulta impresionante. Cada semana descubres herramientas nuevas que hacen cosas que hace muy poco parecían imposibles.

Pero también me sorprende la capacidad que tiene para generar nuevas ideas. La utilizo continuamente para preparar reuniones, analizar contratos, revisar operaciones o plantear estrategias comerciales. No espero que me dé la respuesta definitiva. Lo que hace es aportarme perspectivas que muchas veces yo no había considerado. Si me propone diez ideas, probablemente tres no sean útiles, pero otras dos o tres son extraordinarias y me permiten enriquecer muchísimo mi propio análisis. Eso multiplica enormemente la capacidad intelectual de cualquier profesional.

“¿Cómo está reaccionando la gente ante la IA: curiosidad, miedo, resistencia o entusiasmo?”

Depende mucho de cómo se gestione dentro de cada organización. Si las personas únicamente reciben titulares sobre despidos o sustitución de empleos, es lógico que aparezca el miedo. Sin embargo, cuando la empresa comunica adecuadamente qué pretende hacer, forma a las personas y las acompaña durante el proceso, la reacción cambia completamente. Por eso creo que la comunicación interna es fundamental.

En nuestro caso incluso hemos creado rankings de utilización y sistemas de reconocimiento para incentivar el aprendizaje. Queremos que la gente experimente, pruebe, se equivoque y aprenda. El objetivo no es obligar a utilizar inteligencia artificial, sino conseguir que las personas descubran por sí mismas cómo puede ayudarles a trabajar mejor.

“¿Qué habilidades cree que serán más importantes en los próximos cinco años?”

La curiosidad. Creo que será, con diferencia, la competencia más importante.

Vivimos un momento en el que el conocimiento cambia a una velocidad enorme. Quien mantenga la curiosidad y las ganas de aprender tendrá muchas posibilidades de adaptarse. Quien piense que ya sabe suficiente tendrá muchas más dificultades. La inteligencia artificial obliga a desarrollar una actitud permanente de aprendizaje. No basta con dominar una herramienta. Hay que mantener la capacidad de experimentar continuamente.

“¿Qué riesgos te preocupan más: tecnológicos, regulatorios, culturales o de pérdida de competitividad?”

Me preocupan varios. Uno de ellos es la regulación. Tengo la sensación de que Europa corre el riesgo de limitar excesivamente determinadas tecnologías mientras otras regiones avanzan mucho más rápido.

También me preocupa enormemente la ciberseguridad. La inteligencia artificial multiplica tanto las oportunidades como las amenazas. Los ataques serán cada vez más sofisticados y las empresas tendrán que invertir mucho más en protección.

Y, finalmente, me preocupa la velocidad. No tanto la velocidad de la tecnología, sino la velocidad con la que las organizaciones sean capaces de adaptarse.

“¿Crees que las empresas que no incorporen IA de forma seria quedarán fuera del mercado?”

Estoy convencido. No creo que sea un proceso inmediato, pero sí inevitable. De hecho, ya estamos incorporando el uso de inteligencia artificial como criterio para evaluar a muchos de nuestros proveedores tecnológicos. Queremos saber cuál es su estrategia de IA, cómo la están incorporando y cuál será su evolución. Porque entendemos que esa capacidad acabará condicionando también nuestra propia competitividad.

“¿Canarias está preparada para competir en un entorno empresarial impulsado por IA?”

Creo que existe interés y muchas ganas de aprender. Sin embargo, también debemos ser conscientes de nuestras limitaciones.

La mayor parte del tejido empresarial canario está formado por pequeñas empresas con pocos recursos para dedicar tiempo y dinero a este tipo de transformaciones. Ahí será muy importante el papel de asociaciones empresariales, organizaciones sectoriales y administraciones públicas para facilitar formación, herramientas y acompañamiento. Porque el verdadero problema no será tecnológico. Será la capacidad de adaptación.

“¿La IA es hoy una prioridad estratégica real o todavía una conversación de innovación?”

Para nosotros es una prioridad estratégica absoluta. No es un proyecto del departamento tecnológico, forma parte de la estrategia de la empresa. Invertimos recursos, tiempo y formación porque estamos convencidos de que será uno de los principales factores diferenciales de competitividad durante los próximos años.

“¿Qué le preocupa más: adoptar IA demasiado lento o demasiado rápido?”

Sin duda, demasiado lento. Siempre existe el riesgo de equivocarse al probar nuevas herramientas, pero ese riesgo es mucho menor que quedarse parado. Estamos en un momento en el que experimentar tiene un enorme valor. Hay que probar, aprender rápidamente y descartar aquello que no aporte valor.

“¿Qué perfiles profesionales desaparecerán antes en su sector?”

Creo que desaparecerán antes los trabajos más administrativos y repetitivos. Todas aquellas tareas basadas en introducir datos, revisar documentos, validar información o ejecutar procesos digitales serán las primeras en automatizarse. Eso no significa que desaparezcan las personas. Significa que dejarán de dedicar su tiempo a esas tareas para centrarse en supervisar, coordinar y dirigir sistemas inteligentes. Volvemos ala misma idea: pasaremos de hacer el trabajo a dirigir a quien lo hace.

“¿Cree que la IA transformará más la experiencia del cliente o la operación interna hotelera?”

Las dos. En la experiencia del cliente permitirá un grado de personalización que hoy todavía resulta difícil de imaginar. Conoceremos mucho mejor sus preferencias y podremos adaptar cada detalle de la estancia a sus hábitos y gustos.

Y, al mismo tiempo, transformará completamente la operación interna. Permitirá optimizar procesos, reducir tiempos, mejorar la planificación y aumentar la eficiencia de prácticamente todas las áreas del hotel.

“¿La IA ayudará a resolver el problema estructural de talento en hostelería?”

Creo que puede ayudar. Si muchas tareas administrativas y repetitivas desaparecen, aumentará el atractivo relativo de otros puestos más vinculados al servicio, la experiencia del cliente y la relación humana. Además, permitirá que las personas dediquen mucho más tiempo a aquello que realmente aporta valor. No creo que la solución venga exclusivamente de la robótica. Creo mucho más en la capacidad de la inteligencia artificial para aumentar la productividad de las personas.

“¿Hasta qué punto cree que el cliente aceptará experiencias automatizadas?”

Siempre que mejoren la experiencia, las aceptará. La mayoría de las personas ya prefieren determinadas soluciones automatizadas cuando funcionan mejor que una alternativa tradicional. Lo importante no es si detrás hay una persona o una máquina. Lo importante es que el servicio sea más rápido, más preciso y más útil para el cliente. Cuando eso ocurre, la aceptación llega de forma natural.

Conclusión

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